martes, 30 de junio de 2015

Aquí vienen los peques

Después del viaje creo que me hacía falta dormir, y mucho, porque me levanté en la misma posición que me acosté, o eso recuerdo. Quedamos a las ocho y media para desayunar en el hotel aunque con miedo, porque mis compañeras de viaje, que saben más que yo, me avisaron de que la última vez que estuvieron aquí no estaba nada bueno, pero ¡Oh sorpresa! está buenísimo y tiene de todo, salvo leche de vaca. Así que o café a palo seco o con leche de soja.
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Llega a buscarnos nuestro conductor y de nuevo hacemos el tetris, porque llevamos las bolsas con los juguetes y cosas para el orfanato que han recopilado las pioneras. Está a unos veinte kilómetros de camino del hotel y vamos en furgoneta. El conductor se llama Sun y es el mismo que nos recogió en Zhengzhou, nos ha confesado que nos trajo a menos velocidad, con la consecuente pitada, porque su mujer le dijo que condujese con cuidado porque llevaba personas importantes a su cargo.
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Al llegar al orfanato, donde el carácter del autentico nombre de Mei preside un parterre de rosas rojas, sale a recibirnos Qi Rui, es la única de las cuidadoras que habla ingles, o al menos lo chapurrea, dice que tenemos que ayudarle a mejorarlo. Además es la que me ayudó con la reserva del hotel así que lo haré encantada. 
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La asociación First Huges, que es la que me ha dado la oportunidad de viajar hasta aquí hace una labor encomiable y se encarga de que a estos niños no les falte de nada. Están pendientes de ello desde Estados Unidos, Canadá y ahora también desde mi dulce morada y elaboran informes para los futuros padres. Para identificarles les han dado nombres ingleses, ya que es muy difícil que nos aprendamos el chino de cada uno de ellos. Jonas y Adam son los que salen a la puerta con Qi Rui a recibirnos son adorables y Jonas se lanza a  nuestros brazos al vernos, sólo quiere que alguien le coja y le acerque a los interruptores de la luz, le encanta jugar con ellos.
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Nos recibe la directora del orfanato, una mujer simpática que nos da la bienvenida y a la que le gusta que le conteste en chino. Pregunta si soy la que se queda una semana mas. Le digo que si y afirma con la cabeza. Me pregunta mi nombre y dice que es difícil. Nos ha chungao la señora, si le digo que hasta en el colegio me lo escribían mal, alucina. Le digo que tiene que ver con el sol y me renombra así: Sol – 太阳 - Tàiyáng
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Primero nos enseñan a los chiquitines. Están en una sala que se comunica con otra. El suelo está acolchado para evitar chichones y golpes y lleno de juguetes. Con ellos están sus cuidadoras. Hay bebes, de tan sólo unos días y otros más mayores como Kevin y Jonas que ya rondan los 4-5 años. Somos la novedad, supongo y poco a poco van viniendo a por nosotros. Mi primer peque es Max, y como veis en las fotos es un pequeño buda.
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Los peques tienen que comer y Qi Rui junto a la directora y otras dos mujeres encargadas del orfanato nos acompañan a recorrerlo, tienen hasta un jardín con girasoles en el que trabajan los peques. No sólo está el programa de la habitación de Grace, también hay un orfanato de chiquitines y chiquitinas con retraso cognitivos, psicomotriz y algunos más severos. Hay una escuela donde les enseñan, llegamos a la clase de matemáticas y hago mi primera amiga, me dice que se llama Xiao y me sonríe. Luego nos van enseñando las diferentes aulas que tienen para estimular a los niños. Desde sala de aprendizaje del lenguaje, pisco motricidad o hidroterapia. Si, lo habéis leído bien. Además, también hay una escuela para los mayores.
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Después de la visita volvemos con los niños, ya han comido y poco a poco van cayendo rendidos de sueño. Es la hora de la siesta. El pequeño buda ya no está, ha caído rendido. Y poco a poco lo hace el resto. Jugamos con ellos hasta que nos dicen que es hora de ir a comer, porque comemos aquí dentro. Nos suben al piso de arriba, a la zona reservada a la atención de los padres cuando vienen a por los niños. En una sala hay una mesa redonda donde nos sentamos junto a Qi Riu y otra cuidadora que intenta hablar conmigo, me defiendo pero como diría Kepa, “Pleco it´s my friendo” y todo para saber cómo se dice nuez de macadamia.
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La comida es espectacular, me encanta como cocinan en China las verduras - 蔬菜Shūcài, especialmente el brocoli - 西兰花 - Xī lánhuā, a mi no me sale así de rico, y mira que lo he intentado. Nos dan para beber leche de nuez de macadamia, tengo un bote por aquí en la habitación que nos dieron de regalo, y luego ese yogur riquísimo que tienen aquí. Después de comer volvemos a ver a los peques. Siguen dormidos, así que Cathy, Moya y Krista empiezan a revisar los expedientes que tienen de cada uno de los niños y entonces comienzan a despertarse y se desata la fiesta. Juguetes por aquí, por allá, por todas partes.
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Niños, que corren, gatean, quiere jugar contigo y que les hagas caso, a fin de cuentas ellos son la razón por la que estamos aquí. Llega la hora de merendar y me ofrecen darle la merienda a un peque, le conocemos por Malachi y el próximo mes de septiembre sus padres vendrán a por él desde Estados Unidos. Es adorable, se lo come todo y te mira a los ojos examinandote. Está aquí porque sus padres seguramente pensaron que la mancha que tiene en la cara sería un problema, pero como hay muchas mamas valientes por el mundo, pienso que quiso darle la oportunidad de no estar señalado con el dedo. A la mañana ya había dado agua caliente a un bebe en biberón, una chiquitina con labio leporino llamada MengTian que tiene unos ojos con dos estrellas de grandes, y ahora merienda y luego baño. ¿Sabéis cómo se bañan los bebes aquí? Pues con hidroterapia y para ello les ponen un flotador y al jacuzzi. Os dejo unas fotos, porque es imposible subir el vídeo desde aquí. Están pequeño buda y  Meng Tian.
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Poco después del baño, a eso de las 16.30 nos vamos. Es el momento de acondicionarlos, darles de cenar y luego a la cama, aunque algunos ven la tele, les encantan las cabritillas de Mei que están en todas partes. La primera vez que las he localizado ha sido en la sala de la piscina de bolas donde nos hemos tirado por el suelo con ellos como niños y niñas grandes.
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Necesitamos suministros, no se si hay Wallmart o no, no me ha quedado claro, pero cerca del hotel hay un Carrefour, nos lo dice nuestro chofer que allí nos lleva y como cada vez que vengo a China ¿qué pasa el primer día? Que diluvia, pues eso. Compramos yogures, leche, la leche que bebía Mei de pequeña y que prometí llevarle, zumos, noodles instantáneos para hacer en el hotel, fruta (pitahaya y la fruta de la que nos habló Estanis desde Lishuí), y azúcar de roca. Si, va a peso y esta junto a los que compran arroz al peso.
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Esta vez no hay templo pero diluvia. Volvemos al hotel en tandas, somos ocho y con nuestras correspondiente bolsas nos refugiamos en una panadería donde compramos cosas varias y vemos tartas impresionantes, hasta que ataviada con mi chubasquero rosa  fucsia, el que me compré para ir a Medina con Pa, Amayi y Nai busco 出租 - Taxi - Chūzū chē para todos. Encuentro dos, Krista y su parte del grupo vuelven andando. Moya y Claire se llevan uno y Cathy, su hijo Matt y yo nos quedamos a la espera del tercero. El taxista que nos coge es majísimo, creo que eso de ir con el idioma por delante les hace romper un poco la coraza, o puedo ser yo y mis paranoias.
Matt y Cathy van detrás y parece que han sido arrestados por la policía.
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Nos deja en la misma puerta y sigue lloviendo. Estamos rotos y rotas. No saldremos a cenar, dormiremos como marmotas hasta el nuevo día. 8 en el hall a desayunar y cena en el hotel con las viandas que hemos comprado.
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明天

 PD: - Ài- Amor

lunes, 29 de junio de 2015

Y al final, Xinxiang - 新乡

Soy consciente de que aún quedan pendientes varios capítulos de mis aventuras en Beijing de hace ya dos años, tampoco os he contado nada del máster, supongo que eso me exculpa y de cara a este verano, en el que parece que tendré vacaciones, podréis hasta hartaros de mí.
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Del máster os adelanto que es de Estudios Chinos, creo que algo había mencionado por aquí. Tenía que buscarme unas prácticas y después del fiasco del pasado año y la imposibilidad de ir a Xi’an, este año quería dar el triple salto mortal, y lo he hecho. Me he venido a Xinxiang, donde esta el orfanato en el que actualmente se localiza el proyecto del que Mei fue parte en su día. El proyecto Gracie’s Room, que os contaré más adelante.
La última semana de junio ha sido una pirueta emocional así que terminarla marchándose a China un sábado bien pronto era hacer el triple tirabuzón y oye, funcionó.
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Bien de mañana, básicamente a las 5, ya estábamos en danza rumbo al aeropuerto con aita y el escudero. Ellos pensaban que era pronto, pero al llegar a Loiu nos dimos cuenta de que salir tan pronto, dejando a Mei medio dormida y a ama diciendo adiós por la ventana había una buena decisión porque ¡la leche es pastel que había en Loiu!. Os podéis imaginar: Vacaciones, cursos de verano en el extranjero, negocios y alguna loca como yo que se iba a la otra parte del mundo.
No hablaré de los problemas para facturar las maletas porque las señoritas encargadas de ello estaban desbordadas y alguna de ellas incluso estaba de mala gaita, así salieron después las cosas como salieron.
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Una vez embarcadas las maletas vimos a un hombre con cierto aire a Hugh Boneville como Lord Grantham en Downton Abbey que parecía el profesor de los treinta y tantos alumnos que había por allí desperdigados.
Ya facturado el equipaje, nos tomamos un café y llegó la hora de embarcar y despedirnos hasta dentro de dos semanas
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Subir al avión fue fácil, lo difícil fue despegar porque alguna maleta que no era se coló en el avión destino París, porque atentos a mi ruta: Bilbao – París. París – Guangzhou y Guangzhou – Zhengzhou. Aunque después había que ir en furgoneta una hora hasta Xinjiang, que es donde está el hotel y el orfanato.
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El Bilbao – Paris salió con casi una hora de retraso y todo por las dichosas maletas. Durante el vuelo, su azafata resultó majísima y nos dio un desayuno a la francesa con café, bollo y agua, importante, porque vaya calor.
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A mi lado fue el doble de Downton Abbey, que me contó que se llamaba Michael, era profesor de inglés, estudiaba chino de forma autodidacta y además que se iban 5 semanas a Utah. El retraso de nuestro avión hizo que llegasen tarde a París y casi pierden el otro pero hubo comunicación y les estaban esperando.
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La espera en Paris no fue mucha, eran tres horas que se quedaron en dos. Recorrí la terminal, fui al baño, compre dos revistas en francés, una sobre China y la Vanity Fair con las fotos de Anne Leibovitz de 'Star Wars', por cierto aún ni las he ojeado. Me compré un batido de platano y germen de trigo y me senté a esperar junto a la puerta de mi terminal junto a muchos chinos y pocos turistas. Hasta que finalmente abrieron la puerta y allá íbamos China.
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En un principio pensé que sería un vuelo como los otros dos, de 8 o 9 horas pero NO, era de 12 y eso que faltaba una escala. Durante el vuelo me tocó asiento en medio, junto a un hombre desproporcionado de tamaño a un lado y una moza que se debió tomar algo para dormir y que sólo se despertaron para comer y cenar gracias a nuestro azafato Jean Baptiste, el único europeo de la tripulación, momentos que quise aprovechar para ir al baño, pero sólo puede una de las veces. Conclusión 12 horas y un solo pis. Imaginareis que a mi llegada a Guangzhou buscaba un baño desesperadamente, pero lo cierto es que tenía que hacer otras cosas antes, como hacer el transfer de mi maleta a Zhengzhou por ejemplo.
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Durante las doce horas imite a los chinos, esto es zapatos fuera y fui fetén. Además dormí un rato, vi Bilbao en ruinas en el principio de ‘Jupiter Ascendig’ en chino, ‘Big Bang Theory’ y ‘Love, Rosie’ en chino y un documental sobre el pianista Lang Lang y conste que ya tengo dos películas pensadas para la vuelta, pero en otro asiento por favor.
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En Guangzhou tuve que recoger mi maleta y trasferirla personalmente después de pasar el control de salud, y eso que en la agencia habían dicho que la mandaban ellos. Me sorprendió encontrar refrigerio al bajar del avión y un curioso autobús para ir de una terminal a otra. Bueno, después de aquello recorrí el aeropuerto, tenía tiempo, otras dos horas, y corría el riesgo de quedarme dormida.
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No me quedé dormida en la sala de espera pero sí en ese tercer avión en el que fui en ventana y muy cómoda y me levante porque la azafata me dejó frente a mí el desayuno. Pero como no me desperté a la hora, no hubo café, no importó porque comí y me volví a dormir.
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En el avión no me dí cuenta, pero si que a la hora de recoger la maleta y pasear por el aeropuerto buscando un cajero me percate de que perfectamente podía ser la única 老外 Lǎowài - extranjera en el aeropuerto en el que nadie parecía saber un ápice de inglés. Con mi chino de ¡Oh Dios, me pilla el toro y soy la rezagada de clase! logré coger un taxi que conducía una mujer que no tenía ningún apego a su vida, porque lo cierto es que aunque me llevó derecha a mi destino donde me esperaban Moya, Cathy y Krista y demás miembros de esta aventura, lo hizo hablando por teléfono, mandando mensajes de voz y jugando a algo parecido al Candy Crush.
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Cuando me encuentro con Moya y conozco a los demás bajamos todas las maletas para esperar a nuestro chofer, el que nos llevará al hotel y al día siguiente al orfanato. Llega un poco tarde pero finalmente, como los gitanos conseguimos meter todas nuestras maletas en la furgoneta del orfanato con un conductor y nueve personas. Parecemos uno de esos que se ven en callejeros viajeros no. Soy la única que va sola porque Moya va con su hija Claire, Cathy con su hijo Matt y Krista con su hija Izzy y su sobrino Jack. Nuestro conductor chapurrea ingles, yo chino.. hacemo tandem y genial todo.
Lleganmos al hotel tras haber pasado por encima del río Amarillo y ver que Xinxiang, como indica la palabra Xin es nueva pero va creciendo poco a poco, aunque lo rural sigue estando muy presente, los rascacielos dejan patente su expansión.
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Nuestro hotel es el Xinxiang International Hotel, la habitación es alucinante, ya os la enseñaré. Porque creo que aún ni me he acomodado. Ducha rápida, semi siesta y a cenar a un restaurante al lado del hotel.
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Estoy muy orgullosa de mi chino, porque sólo un camarero habla inglés y otras cosas consigo que se entiendan. Es la noche del picante, toca Sichuan que es la tierra de Mei y luego a dormir. Mañana conoceré a los niños ¡Qué Ganas!
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明天