jueves, 9 de julio de 2015

Una para todos y todos para una

7:30. Arriba, es lunes y los peques son todos míos hahaha. El conductor del orfanato me está esperando con su furgoneta a las 8:25. Puntual puntual y yo no voy a ser menos. Ahora ya no voy a ir más en el asiento delantero. Estoy sola y soy la pasajera, por lo que voy sentada detrás. El conductor se ha quitado los guantes que ha estado llevando toda la semana y cuando le he dado las gracias al llegar al orfanato creo que ha esbozado una sonrisa torcida, ¿me lo estaré ganando?. Por cierto, el viaje al orfanato dura 20 minutos, cronometrado.
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Qi Rui me recibe y me dice que tiene mucho trabajo, pero me deja con otras āyí que sólo hablan chino, de modo que a ponerse las pilas toca. El primero de los peques que viene corriendo a por mí es Adam y lo hace a lo Fermín Cacho, mirando para atrás por si alguien viene más rápido que el. También trastea a ver si el resto del grupo viene, al ver que no se tira a mis brazos y a mis piernas hacen lo propio Jonas y Alex y Kevin, que me miran y se ríen.
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Pese a todo, esta mañana no voy a estar sola. Además de las āyí, vendrá un grupo de estudiantes voluntarios. El Gobierno, según me cuentan, tiene un programa para educar a los jóvenes y concienciarlos de no abandonar a los niños. Vienen al aula de juegos unas 6 o 7 chicas de unos 18 años, que salvo una de ellas, antes de salir de casa han pasado por chapa y pintura.
Cuando entran en la habitación van a jugar con Adam, Chien Po y Jonas, porque se les tira derecho al cuello. Essie y yo estamos jugando juntas con una pelota y enseguida se nos une Malachi. Moya, Krista y Cathy me dejaron encargada de cuidar a todos los peques, pero a Essie especialmente. Tiene cataratas en los ojos y visión limitada, pero se vale muy bien por si misma.
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Nadie juega con Malachi y es un buen niño. Tampoco con Kevin ni Alex, así que mientras ellas se hacen fotos con el pequeño Buda, las āyí y yo, jugamos con los demás. No están más de una hora, y al marcharse hay que darles de comer a los peques. Yo le doy a Adam que se está cogiendo confianza y me intenta camelar, pero a mi no me la dan. Termina todo con ayuda de Qi Rui y cuando llega la siesta, ella y yo nos vamos a comer. 
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Comemos en la misma sala que comíamos con los demás, sólo que ahora lo hacemos las dos solas, y el menú es el mismo que las demás niñeras y trabajadores del orfanato. Hoy toca arroz, pescado con verduras un poco picante y carne con setas. De postre, sandía.
Después de comer Qi Rui tiene trabajo, y me abre el salón a mi para que descanse allí esperado a los peques. Li Tong aparece primero, a eso de las 14:17, todos los juguetes son suyos y ha descubierto a Olaf en el correpasillos de 'FROZEN' y se lo quiere comer. El segundo en aparecer es el pequeño Buda y porque le despiertan. El toma el correpasillos, ahora que Kevin, su dueño y señor, aún no se ha levantado.
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Poco a poco se van despertando y llegan los bebes de mesitos, Kevin, Adam, Alex, Jonas,... y así van  todos. Estamos jugando y el bebe de dos meses con cardioaptía, empieza a llorar y se pone a chuparme el dedo. Esta cosita tiene hambre y su cuidadora se lo lleva para darle de comer.
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Otra de as cuidadoras, la mujer de pelo corto que veis en las fotos, y que es una máquina de lo bien que trata a los peques, hace ejercicios con las piernas de Effie e intenta que aprenda a estar sentada. Meng Tian y Buda tienen baño, yo me quedo con la peque a la que Claire renombró como Jade, es como una pequeña Campanilla ¿verdad?.
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Tenemos otra visita, esta parece oficial. También llevan los chalecos de voluntarios de Xinxiang, pero esta vez traen a Sun, el otro conductor como fotógrafo, parece que son gente importante. Sun me saluda y sigue haciendo fotos.
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Sigo jugando con los peques hasta las 16:15. Se van mi transporte y no lo puedo perder. Mañana más. Al llegar al hotel me quito la ropa con olor a vomitona, alguno me ha hecho un regalo sin darme cuenta. No hay wifi pero consigo encender la tele, tenía un botón escondido, pero lo cierto es que me quedo dormida.
Me ducho, me preparo y a las 19:30 estoy en el restaurante de al lado del hotel a ver si me dan de cenar a mi sola. Me dicen que si, pero acabo en una lujosa sala para cuatro comiendo por menos de 5 euros un plato de brócoli, una sopa riquísima y una Coca Cola.
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La mujer que reparte los tickets del desayuno ya ha entrado en mi habitación cuando vuelvo y los ha dejado en la mesita. Un poco de internet, descubro que Varufakis ha dimitido, veo algo en la tele y oye, que dan la serie ISABEL por la tele, en castellano y con subtitulos en Chino... ¿será posible?
明天

Y Tàiyán se fue a la montaña

Dice mi padre que soy un poco como mi abuela, que falleció 5 días antes de empezar este viaje. Ella era fuerte, cabezona y si había que hacer algo, se hacía. Pienso mucho en ella estos días, y creo que lo que hice el domingo me hace digna sucesora de su cabezonería. Me explico.
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Para empezar me desperté a las 7:30, como todos los días, pero no por gusto. Me sonó una alerta del móvil de alguien que había llamado mientras yo dormía. Supongo que desconocía que me encontraba en la otra punta del mundo, así que mejor no coger porque podría haber sido algo muy gracioso y caro. Como ya estaba despierta, mandé un WhatsApp a mi madre para darle las buenas noche, aquí son 6 horas más y cuando yo me levanto, ella se suele acostar. Después me volví a dormir hasta las 9:30. Tarde para el desayuno, pero en el hotel tengo mi propia despensa, que se está agotando. Sobre las 10 bajo y pregunto a la mujer de administración por  Bali Gou -八里沟 – Bālǐgōu.
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Me dice que he de coger un taxi a la estación de autobuses y de allí otro a Huixian. La mujer de la taquilla es un encanto y habla con el chofer. Le dice que en los 30 kilómetros de trayecto, unos 50 minutos, no me pierda de vista. El cumple y no me pierden de vista ni él, ni el resto de pasajeros.
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Llegamos a Huixian y la mía es la última parada. Justo tengo la parada a Bali Gou enfrente y los responsables del trayecto y venta de billetes ( 10 yuanes, aquí  rozamos ya el euro), me invitan a sentarme con ellos y otros vendedores ambulantes de la zona. Ellos se conocen entre todos y allí esperamos a que venga el minibus que sube a Bali Gou. Esperamos unos 15 minutos y cuando el autobús aparece la de los tickets le dice que me cuide, pero todos me miran en plan “Hay una laowai en el autobús, ¿qué hacemos? "Consejo de madre: sonreír y saludar.
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Vamos subiendo y subiendo la montaña y pienso en las montañas de Mei. Supongo que serán así. Entre una cosa y la otra, para subir tardamos una hora pero creedme que merece la pena. La entrada a esta zona de las montañas cuesta 70 yuanes (unos 7 euros) y como es la zona de los lagos, se ha convertido en una especie de parque acuatico. También hay una reserva de macacos y una gran cascada, pero hoy hay mucha gente y no se puede subir. No pasa nada, ya tengo excusa para volver.
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El paisaje es precioso, como los que vemos en las película o en ‘Kung Fu’, a fin de cuentas, el monasterio Shaolin está relativamente cerca y recalco lo de relativamente. En la entrada está la losa de la longevidad y la justicia, todo el mundo se hace una foto ahí, y yo no voy a ser menos ¿verdad? Por los altavoces, a todo volumen la banda sonora de AVATAR y hay unas escaleras que incitan a trepar. Adoro trepar en China, bien lo sabéis. Arriba hay unas cuantas gallinas y una casa cerrada aunque parece que habitada. Puede que sea la casa del guardia del parque, pero no quiero molestar. Hecho un par de fotos y vuelvo al recorrido que sigue el resto de la gente que por cierto, está plagado de mariposas negras moteadas y libélulas de colores brillantes.
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Según el catálogo de las montañas que hay en la habitación hay unas piedras curiosas que forman una cascada y me propuse verlas desde un principio así que a subir toca. La primera parada es la que permite meter los pies en el agua, pero NO salpicar. Pies a dentro y agua fresquita. Me doy cuenta de que los niños llevan redecillas para cazar mariposas o pececillos entre las rocas. Después de refrescarme, sigue la ascensión.
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Subo y subo, paso por un puente de madera, tipo el de ‘Indiana Jones y el templo maldito’, la aventura empezaba en Shangai por cierto, empiezan los carteles de alerta No nadar, zona profunda. De trepar no dice nada, pero si que hay un puente de piedra, con agua a un lado y otro que te motivan y entonces, llego a la cascada. Hay mucha gente haciéndose fotos, así que me haré las fotos a la vuelta, porque subo un poco más, hasta donde empiezan los recorridos en balsa neumática. Caen por rápidos, reman, gritan, se quedan atascados, un show.
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Dice la web de Bali Gou que este es un lugar óptimo para disfrutar de la naturaleza y respirar aire puro, y si que lo es.
Empiezo a bajar, son las 15 y pretendo coger el bus de vuelta de las 16h. La cascada esta libre, allá que voy. De cerca es realmente mejor que de lejos. ¡Qué maravilla! Me hago unas cuantas fotos y sigo el descenso, a lo tonto he subido bastante.
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Aún sin salir, junto a la puerta un anciano vende raíces y hongos y otro melocotones ¿serán los residentes de la casa que he visto antes?.
Ya fuera, más puestos. De comida, de recuerdos, de plantas medicinales… Hago fotos, alguna comprilla y me cojo un helado, de soja, pero un helado A la hora de coger el autobús me reconoce el chofer, es el mismo que me ha traído, y europeos o extranjeros no he visto ninguno de modo que sí, habla conmigo.
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Para bajar, el autobús va como una lata de sardinas. Quién haya hecho el Bilbao - UPV a medio día sabe de qué hablo, y encima tenemos movida. Al llegar de las primeras he tenido suerte y he cogido sitio, pero en las paradas de después, que las hay, suben tres mujeres que la lían parda. Ellas quieren su sitio, en el que se sientan siempre, y una pareja de enamorados les ha quitado el sitio, así que empiezan a gritarles que se levanten. El chófer pasa, debe conocerlas, y gritan hasta que se duermen y no es coña.
Tardamos una hora en volver a Huixian. Ahora tengo que coger el autobús a Xinxiang y Oh Dios Mio, las chonis liantas vienen conmigo, no veas como corren las señoras para pillar sitio, luego vuelven a dormirse y así, una hora hasta Xinxiang. 
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De la estación tengo que buscar un taxi a hotel, pero antes veo un puesto en la calle. Venden Xiao Long Bao y fideos.. En el master hemos hablado de los peligros e la comida de la calle, pero está buenísimo y me encanta el riesgo.
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Al llegar al hotel, ducha, cena y a dormir que el lunes los peques son todos míos, por cierto, he superado la prueba, Tàiyán fue a la montaña y demostró ser tan cabezona como su Nǎinai -奶奶 – abuela paterna. A fin de cuentas, así me llama Mei.

明天